© Antti Walnestedt

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14. El control corporal.

Si el caballo tiene que ejecutar, por ejemplo, movimientos de doma clásica cuando lo manda el jinete, éste necesita tener control sobre el cuerpo del caballo. Este control tiene que pasar por la voluntad del caballo. Aquí encontramos una contradicción, al ponerle un cabezón al caballo le hemos quitado toda su libertad, la libre elección a la fuerza. Lo que podemos hacer es intentar ser lo mas naturales que podamos bajo estas circunstancias.

Lo que no se puede hacer parado tampoco se puede hacer en movimiento. Ciertas cosas solamente se pueden conseguir en movimiento, pero la base se entrena antes. La nariz del caballo se ha de poner de lado, hacia arriba, hacia abajo, hacia delante y hacia atrás, hay que poder ponerlo en cualquier posición admitida por el físico del caballo. Si se puede controlar la nariz del caballo también se controla hacia donde mira y por tanto adónde se dirige el caballo. Un caballo tenso lleva la cabeza alta, un caballo relajado lleva la cabeza baja.

Una rienda es suficiente para dirigir al caballo. La mas importante acción sobre la rienda es la indirecta, que decide la incurvación de la nuca y la dirección de la nariz. También actúa sobre el pie diagonal. Una rienda directa dobla el cuello y actúa sobre la mano del caballo. Una acción hacia atrás sobre la rienda le dobla el cuerpo y hace que el caballo saque el hombro. Ninguna acción sobre la rienda ha de ser estática con una posición fija, una acción correcta es normalmente una combinación de las diferentes acciones sobre la rienda.

La mano ha de posicionarse en la rienda donde consiga la acción deseada, no según un ideal. Cada caballo y jinete tienen una posición que funciona para ellos. Con otro caballo la posición puede ser un poco diferente, pero la acción es la misma.

La cesión sigue siendo lo mas importante. Ejemplo: al doblar el cuello del caballo, se coge un contacto en la rienda, cuando el caballo dobla, el contacto cede, se vuelve a coger contacto, cuando el caballo dobla el cuello la rienda cede otra vez. Muy pronto el caballo tiene la nariz a la altura del pie del jinete. Si se repite el ejercicio el caballo lo hace mas rápido y es mas fácil doblarle. Si el caballo reconoce el ejercicio, lo hace rápido. La meta es solo tener el peso de la rienda en la mano y que el caballo sigue el movimiento de la mano. El caballo debe de poder estar relajadamente esperando con su nariz al pie del jinete.

El grado de flexibilidad puede variar de un lado del caballo al otro, si la diferencia es muy grande hay que averiguar la causa, para que no haya ningún impedimento físico para las flexiones. Nunca hay que forzar un caballo al que le duela algo. Muchos problemas han surgido a causa del dolor, cuando se ha eliminado la causa del dolor el caballo ha vuelto a funcionar normalmente.

Una acción hacia atrás en las dos riendas levanta la nariz y el cuello del caballo. Para bajar la nariz se levantan las manos que retienen la rienda hacia la nuca del caballo, lo que sucede es que cambia el ángulo entre las riendas y la nariz del caballo, y éste prefiere tener las riendas que le retienen a lo largo de su cabeza.

Para bajar el cuello se abren las manos que retienen las riendas. Siempre hay que ceder en la rienda en cuanto el caballo hace el primer intento de obedecer. Haciendo una combinación con estas acciones en las riendas se consigue llevar la cabeza y el cuello del caballo a la posición exacta deseada.

  

Este control se utiliza al montar para decidir hacia donde tiene que mirar el caballo, donde tiene que ir, etc. La rienda indirecta indica la dirección de la nariz. Con el caballo flexionado es la rienda directa la que decide hacia donde hay que moverse. El caballo puede ir flexionado o contra flexionado. Si el caballo va contra flexionado la rienda exterior es la directa, la rienda directa se lleva la mano del caballo en la dirección del movimiento, la rienda directa dirige la mano del mismo lado que actúa.


No hay que confundir la rienda indirecta con la rienda que manda sobre el cuello del caballo.

Con el caballo flexionado la rienda interior dirige la mano interior en la dirección del movimiento. Haciendo una combinación de estas acciones con las riendas se puede montar el caballo con el cuello elevado al máximo y la nuca flexionada o con el cuello estirado al máximo y doblado a los lados, y variar de una posición a otra sin  resistencia. No hay posiciones fijas, es el jinete quien decide donde el caballo debe posicionar su cabeza y su cuello.

Cuando esto funciona al paso se puede entrenar al trote, y cuando funciona al trote se entrena al galope. El caballo no tiene problemas con el entrenamiento en los aires superiores, el límite son los reflejos del jinete y su capacidad para reaccionar a tiempo y no darle tirones en la boca.

Hay que controlar el cuarto trasero independientemente del cuarto delantero. Los pies del caballo pueden meterse debajo, de lado o detrás del cuerpo. El lomo del caballo es un poco flexible y se puede levantar o bajar, pero no es deseable que se baje porque normalmente es por causa de dolor.

La grupa es mas flexible y permite al caballo sentarse mas sobre su trasero con los pies debajo de la masa. Desde el principio hay que enseñar al caballo a meter los pies debajo del cuerpo. Todo movimiento hacia delante empieza con uno de los pies, no empiezan alejándose las manos hasta que no tiene mas remedio que mover los pies. Las caderas del jinete se mueven antes que el torso.

Para meter un pie en diagonal bajo la masa se dirige con una interacción del isquion exterior del jinete junto con un estiramiento de la pierna exterior mientras el isquion y la pierna interior le dejan sitio para el movimiento levantándose un poquito. La rienda indirecta diagonal dirige el movimiento hacia fuera del pie, por ejemplo al hacer una pirueta inversa, junto con la pierna interior.

La pantorrilla tiene el efecto de levantar los trancos. La incurvación a lo largo del cuerpo del caballo se consigue combinando la incurvación de la parte delantera y de la parte trasera. El avanzar de forma mas o menos lateral consiste en equilibrar el avance de la parte delantera y la trasera.

Para retroceder se aguanta la nariz y la cabeza en una posición mientras el jinete echa su peso hacia atrás en la montura y también lleva las pantorrillas algo hacia atrás. El caballo nota el equilibrio nuevo y también la rienda que retiene y busca una solución para retomar su equilibrio. Cuando el caballo se equilibra hacia atrás hay que ceder en la rienda y en la montura, cuando comprende esta acción se puede montar hacia atrás.

Cuanto mas obediente es un caballo hacia atrás y hacia los lados,  mejor caballo de silla es. Para mandarle directamente de costado hay que dar la orden sin retrasar ni adelantar la pierna. Un caballo puede inclinarse contra la pierna que le aprieta, pero si la pierna se mueve, el caballo se desplaza. Si el jinete levanta su pierna hacia el lado y lo deja caer contra el costado del caballo y así le da golpecitos, el caballo se desplazará de costado si la otra pierna no está dando una orden contradictoria hacia el otro lado.

El caballo se desplazará de costado con solo un desplazamiento de los ísquiones en la montura después de pocos intentos, si siempre se le ha cedido, es decir la pierna se queda quieta en cuanto el caballo intenta obedecer. Siempre es el muslo el que trabaja, si se utiliza el talón pronto será necesario cambiar la forma de montar de dirigir al caballo desde la montura a dirigirlo con espuelas y mano dura.

 


La rienda izquierda posiciona y la derecha dirige, el caballo va contra flexionado hacia la derecha.

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