© Antti Walnestedt
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11. La montura.
Si anteriormente se ha entrenado el nivel de huídadel caballo, la montura no le debe de causar problemas. Al caballo no le importa el peso de la montura, pero reacciona a la acción de apretar la cincha. La primera vez que se ensilla al caballo no hay que hacerlo en una cuadra estrecha o en un pasillo. La cincha se aprieta solo hasta que la silla no se mueva, si hay una segunda cincha también se aprieta lo que se debe apretar, es decir que el caballo tiene que mover las costillas libremente pero no enganchar sus patas en una cincha colgante.

Muchos caballos de silla adultos sienten aversión a ser ensillados, algunos intentan morder a la persona que les ensilla, casi siempre la causa es que se les aprieta demasiado la cincha. Una montura nunca debe adaptarse de manera tan incorrecta al dorso del caballo como para que lo único que la mantenga estable sea la cincha.

El caballo ensillado se deja suelto en el picadero redondo, si es un caballo de carácter débil es mejor aguantarle con una cuerda para poder pararle si se bloquea y pierde el contacto con el mundo que le rodea. Muchas veces el caballo no se mueve por sí solo, hay que mandarle que avance. Si bota, lo hace normalmente al galope, así que hay que hacerle galopar si no lo hace por si mismo. Cuando deje de botar y demuestre que ha comprendido que la montura no se va a ir, es el momento de subir y empezar a montarle. Lo mismo vale si el caballo ha sido ensillado en la cuerda.

Normalmente no hay problema para subir, pero también hay que entrenarle para dejar al jinete bajar como quiera. Con el caballo suelto el jinete sube y baja desde los dos lados del caballo, no debe reaccionar ante las subidas y bajadas del jinete. Tiene que aguantar que el jinete le de golpecitos por error. No es el peso del jinete lo que molesta al caballo sino que el instinto le dice que es inseguro tener a alguien encima del dorso.

Si el caballo confía en su jinete cuando está a su lado, también debe de tener confianza cuando éste está encima. Si no es así es que algo ha fallado en el entrenamiento anterior.Si no se le ha engañado al caballo, ni se le ha sobornado, el hecho de montarlo no es peligroso en sí, sin embargo pueden haber situaciones en que el caballo reaccione, pero es raro que el caballo intente deshacerse de su jinete si no ha sido mal tratado. También el mejor jinete puede caerse si el caballo hace algo inesperado, así que hay que hacer el entrenamiento bajo control y no hacer nada que sea demasiado difícil para el jinete.

La montura tiene que ayudar al jinete y no tiene que molestar al caballo. La montura dejará al jinete sentarse bien, en equilibrio. Las piernas tienen que poder colgar sueltas al lado del caballo y poder moverse sin impedimento, la montura no debe de obligar al jinete a sentarse inclinado ni hacia delante ni hacia atrás. El asiento de la montura tiene que ser lo suficientemente ancho como para que al jinete no le duelan los ísquiones y tenga que levantar su peso de la silla con las piernas. Casi todas las monturas baratas tienen el asiento mal hecho, mucha gente sufre dolores en silencio, no debería ser así. La montura tiene que ser cómoda desde el principio, no hay que aguantar incomodidades durante años antes de cambiar la montura.

Es mas fácil montar en una montura demasiado grande que en una demasiado pequeña. El armazón de la montura tiene que ser adecuado para el caballo, no hay motivo para lesionar el dorso del caballo, no tiene que tener manchas de pelos blancos en la cruz. El armazón debe de ser grande para distribuir el peso del jinete sobre una área lo mas grande posible.

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