© Antti Walnestedt
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10. Atar el caballo.

Atar el caballo puede causar problemas si ha aprendido que se puede soltar. Si la primera vez que el caballo fue aguantado con la cabezada se le dejó suelto en cuanto opuso resistencia, aprendió que se puede soltar. La segunda vez el caballo recordó que fue soltado al resistirse. El caballo se resistirá mas cada vez que se le ate para soltarse. Al final el caballo romperá cabezadas y cuerdas, porque sabe que va a ganar. El dueño no quiere hacerle daño al caballo y le soltará cada vez mas rápido. El caballo terminará soltándose cuando le de la gana, cuando se le está herrando, durante un tratamiento veterinario, etc.

El problema se puede resolver, pero exige que el caballo antes sea entrenado en un picadero redondo o en la cuerda. Después se puede atar al caballo con una cuerda, se ha de atar con la cuerda alta, por encima de su cabeza. Si la cuerda está  en alto, el caballo al tirar solo se levanta a si mismo del suelo. Si la cuerda está mas baja que la cabeza del caballo es como ponerle un arnés, podrá tirar toneladas.

Se pueden utilizar o una cabezada o un collar, pero lo mas seguro es una cuerda gruesa atada alrededor del cuerpo del caballo, detrás de las manos, y que pasa por entre las manos por la cabezada a la anilla de atar. La cuerda puede estar atada fija o con elasticidad, si se ata con elasticidad ha de dar mas resistencia cuanto mas tire el caballo, cuando vaya hacia delante la cuerda deja de tirar y el caballo se cede a si mismo.

Hay que atar el caballo donde se puede caer sin hacerse daño, y se puede tirar hacia delante sin riesgo de heridas. No hay que dejarle sin vigilancia. Cuando se ata ha de quedarse atado hasta que deje de resistir y se dé cuenta de que no se puede soltar.

Si se ata el caballo cada día después del trabajo al final no causara problemas. Cuando el caballo atado se relaja y se pone a descansar es que se encuentra bien. Muchos caballos pasan mas de la mitad de su vida atados en un establo, por tanto atar al caballo un rato después de trabajar antes de soltarle en el prado es poca cosa.

Cuando no es posible atar el caballo con cabezada, se le pueden trabar las manos. En algunos parques se recomienda este procedimiento para que los caballos no puedan cavar hoyos en el sitio en el que están atados.

Los veterinarios atan las cuatro patas del caballo y los tumban, drogados, pero sin entrenamiento. Enseñar a un caballo a quedarse quieto cuando tiene trabadas las cuatro patas le puede salvar la vida. Muchas veces caballos que se enganchan en la valla del prado sufren heridas, también de paseo en el campo se puede enganchar una pata, si entonces puede quedarse quieto, tranquilamente esperando a que se le vuelva a soltar, no se hará ningún daño.

Este entrenamiento ha de hacerlo una persona experta, es mejor pedir ayuda que fracasar solo. Nadie gana si el caballo se asusta o se hace daño. El piso debe ser adecuado, porque es posible que el caballo se caiga al suelo. El caballo debe llevar protección en las piernas para no tener rozaduras. Hay que atarle con un nudo fácil de abrir.

Es mejor aguantar el caballo con una cuerda para poder controlarle si empieza a dar saltos. Un caballo puede aprender a correr con las manos trabadas, pero no es esa la idea del entrenamiento. Si la base está bien hecha en el picadero redondo o en la cuerda el caballo tiene tanta confianza que al notar las patas trabadas se pone a descansar.

Si el entrenamiento se hace bien no hay ningún peligro, puede parecer mal si el caballo va dando saltos con las patas trabadas, pero eso no ocurrirá si el entrenador sabe lo que hace. En los viejos tiempos se trababan siempre los caballos, pero con la mecanización fue disminuyendo el número de caballos y estos conocimientos se perdieron. Hoy en día la mayoría de los dueños de caballos son jinetes de tiempo libre y no se puede exigir que sepan todo sobre el manejo de los caballos, pero los conocimientos deben existir donde se forman los profesionales de la equitación y los caballos.

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